Con la llegada del invierno aumenta la circulación de virus respiratorios y, con ello, el riesgo de enfermedades como gripe, bronquiolitis y otras infecciones respiratorias que afectan principalmente a los niños más pequeños.
En este contexto, la lactancia materna adquiere un rol aún más importante dado que la leche materna aporta todos los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo saludable. Contribuye a disminuir el riesgo de estas enfermedades, así como la probabilidad de internaciones y complicaciones, gracias a las defensas que la madre transmite a través de la leche.
Si el bebé presenta un resfrío u otra enfermedad respiratoria leve, es importante continuar ofreciendo el pecho con frecuencia. La leche materna no solo aporta hidratación y nutrientes, sino que también brinda anticuerpos que colaboran en la recuperación.
Del mismo modo, si la madre cursa un resfrío común o una gripe leve, en la mayoría de los casos puede continuar amamantando. Se recomienda reforzar las medidas de higiene, como el lavado frecuente de manos y cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, para reducir el riesgo de transmisión de virus por vía respiratoria.
Recomendaciones para sostener la lactancia durante el invierno
