Durante diez encuentros, niños y niñas de 4°, 5°, 6° y 7° grado participaron de actividades lúdicas que les permitieron reconocer, expresar y gestionar sus emociones, favoreciendo la construcción de vínculos saludables, el respeto por las diferencias y el desarrollo de valores como la empatía, la solidaridad y la cooperación.
A lo largo del proceso, la educación emocional fue abordada como una herramienta fundamental para la prevención primaria, entendiendo que acompañar a niños y niñas en el reconocimiento y la expresión de sus emociones contribuye a prevenir situaciones de violencia, fortalecer la convivencia escolar y promover relaciones basadas en el respeto, la escucha y el diálogo.
Como parte de la propuesta, también se desarrollaron actividades de jardinería y cuidado de las plantas, utilizando esta experiencia como recurso pedagógico para reflexionar sobre la responsabilidad, la paciencia, el compromiso y el autocuidado. De esta manera, los estudiantes establecieron un vínculo entre el crecimiento de las plantas y la importancia de generar entornos saludables que favorezcan el desarrollo integral de las personas.
La experiencia reafirma el valor del trabajo articulado entre los organismos provinciales para acercar herramientas preventivas a las instituciones educativas y fortalecer el acompañamiento integral de niños y niñas, promoviendo comunidades más inclusivas, solidarias y comprometidas con una convivencia basada en el respeto.
La iniciativa fue impulsada de manera conjunta por la Subsecretaría de Prevención del Delito y Participación Comunitaria del Ministerio de Seguridad y Justicia y el Ministerio de Educación y Derechos Humanos. El cierre de la propuesta contó con la participación del subsecretario de Prevención del Delito y Participación Comunitaria, Mgtr. Yeison Guzmán, mientras que el taller estuvo a cargo de la Lic. Carla Supervielle, integrante de la Delegación Atlántica de la Subsecretaría.
